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La actividad industrial, desplomada: en octubre alcanzó niveles 10% inferiores a 2022 y 2023
Solo dos áreas lograron mostrar una recuperación positiva acumulada frente al período anterior: la refinación de petróleo y la producción de motocicletas. A nivel sectorial disminuyeron siete de los dieciséis sectores que componen el índice en términos interanuales, y cayeron de nuevo respecto al mes anterior.
El Gobierno celebra haber zafado, en los números al menos, de su segunda recesión técnica al informar en febrero una mejora de la actividad económica del 0,5%.
Sin embargo, el promedio del noveno mes del año se sustentó en un desempeño extraordinario del sector financiero, mientras que el resto de las actividades se mantiene por debajo de los niveles previo a la asunción de la administración libertaria.
En ese sentido, la actividad industrial en octubre se mantiene en un estado de contracción significativa, situándose aproximadamente un 10% por debajo de los niveles registrados en los períodos previos a la asunción de la gestión actual (2022 y 2023).
«De acuerdo a las estimaciones propias realizadas a partir de datos de consumo de energía eléctrica, demanda industrial y consultas a líderes del sector, se prevé para el mes de octubre una baja de la actividad industrial en torno al 2% en términos interanuales, con una leve mejora respecto de septiembre (0,3%) en la comparación mensual», señala el último informe del Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA).
«Los datos del INDEC muestran que los sectores básicos de la economía- Comercio, Industria y Construcción- están retrasados respecto del promedio (EMAE) y el sector más favorecido es la Actividad Financiera. Los datos hablan por sí solos. No hace falta saber estadística para darse cuenta que la Argentina productiva corre muy por debajo de la Argentina financiera. Así no se hace un país», detalló Carlos Rodríguez, economista y ex asesor de Javier Milei, a través de su cuenta de X.
Industria contra las cuerdas
El panorama de octubre revela que la mayoría de los segmentos productivos siguen en terreno negativo si se comparan con el mismo mes de años anteriores. La caída se siente con mayor crudeza en industrias clave para la cadena de valor nacional, como textiles, manufacturas pesadas, química y construcción.
Solo dos áreas lograron mostrar una recuperación positiva acumulada frente al período anterior: la refinación de petróleo y la producción de motocicletas. A nivel sectorial disminuyeron siete de los dieciséis sectores que componen el índice en términos interanuales, y cayeron de nuevo respecto al mes anterior.
El sector textil y el de indumentaria, calzado y cuero sufrieron descensos interanuales de 20,5 y 14% respectivamente, seguidos por caídas en productos metálicos (-11,8%), caucho y plástico (-11,1%) y minerales no metálicos (-6%), que también registran mermas importantes.
Todo esto señala una desaceleración en la inversión, la obra y construcción, un motor tradicional de la economía, que se mantiene más de un 20% por debajo, reflejando la parálisis en la obra pública y privada.
«La persistencia de este déficit industrial se explica por una matriz de factores complejos que frenan la previsibilidad necesaria para la producción a largo plazo», señala el informe de la UIA, que destaca entre las variables más citadas:
-Incertidumbre Política: la volatilidad generada por las discusiones de reformas estructurales y las expectativas electorales de mediano plazo continúan paralizando decisiones de inversión
-Volatilidad Macroeconómica: las fluctuaciones en las tasas de interés y las expectativas cambiarias impiden la planificación de costos y precios
-Debilidad de la Demanda: una demanda interna debilitada, producto de la contracción del poder adquisitivo, limita la capacidad de consumo de bienes intermedios y finales
-Restricciones Externas: la caída en la demanda de socios clave, particularmente Brasil, impacta directamente en las exportaciones industriales argentinas
Mientras el sector energético y algunos nichos de maquinaria muestran resiliencia, el cuerpo principal de la industria argentina sigue operando con una capacidad instalada ociosa considerable, manteniendo «un agujero del 10% respecto a la normalidad pre-crisis».
En tanto, las exportaciones hacia Brasil cayeron respecto al mes de septiembre (-6,2%), influenciado en parte por la baja en las exportaciones de productos primarios luego de la disminución temporal de los derechos a la exportación cerealero- oleaginoso del mes anterior, lo que implicó una disminución en octubre de la liquidación de divisas agroindustriales (-80%).
«Con estos datos junto con las estimaciones, en el nivel acumulado la actividad industrial aún se encuentra estancada (en los mismos niveles del cuarto trimestre 2024 y en torno a un 10% por debajo de 2022 y 2023). Junto con una alta heterogeneidad sectorial al interior de la industria, con sólo dos sectores recuperándose respecto del mismo periodo acumulado de 2022: los vinculados a la refinación de petróleo y la producción de motos», concluye el informe del centro de estudios de la UIA.
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