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Viernes, 24 de abril
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La morosidad de las familias subió al 7,3% y alarma al sistema financiero

El informe de septiembre de 2025 del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestra que la mora de los hogares alcanzó su mayor nivel desde 2010. Los préstamos personales y con tarjeta concentran el aumento más fuerte.

El último informe mensual del BCRA reveló que la mora del crédito a las familias alcanzó el 7,3 % en septiembre de 2025, el porcentaje más alto desde que el organismo comenzó a publicar estadísticas en 2010. Esta marca representa un salto abrupto respecto al 6,6 % registrado en agosto y al 2,6 % del mismo mes de 2024.

El aumento de la mora se concentró en las líneas más vulnerables para los hogares: los créditos personales subieron del 8,2 % al 9,1 %, mientras que las tarjetas de crédito treparon del 6,7 % al 7,4 %. En un contexto de tasas de interés elevadas, inflación persistente y salarios rezagados, muchos hogares no logran cumplir con las cuotas mensuales. El fenómeno no es puntual, sino que se extiende: septiembre marcó once meses consecutivos al alza en el ratio de irregularidad de la deuda familiar.

Este deterioro contrasta con un mayor dinamismo del crédito al sector privado: según el mismo informe del BCRA, el saldo de financiaciones en pesos creció 0,5 % real en septiembre y acumuló un 47 % interanual. El incremento se observa con particular fuerza en los préstamos con garantía real, como los hipotecarios y prendarios, que sumaron decenas de miles de nuevos deudores este año.

Sin embargo, la recuperación del crédito no alcanza para amortiguar el deterioro de la calidad de cartera. El ratio de irregularidad general del crédito al sector privado subió a 4,2 %, mientras que el segmento familiar arrastra con gran parte del desgaste. A pesar de esto, los bancos mantienen un amplio colchón de provisiones: las previsiones totales cubren 102 % del stock de créditos en mora, lo que por ahora permite amortiguar el impacto sin comprometer la solvencia del sistema.

El récord de morosidad no solo revela tensiones financieras puntuales: advierte sobre la fragilidad creciente de los hogares en un contexto de alta nominalidad, endeudamiento creciente y mix de ingresos rezagados, inflación persistente, tasas de interés altas y presión sobre los precios de los bienes básicos. Para muchas familias, cumplir con las cuotas significa postergar otras necesidades esenciales, y cada imprevisto —una heladera rota, una enfermedad, una suba de servicios— puede empujar al default.

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