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Reabren un caso de femicidio de hace veinte años, y ofrecen $25 millones de recompensa
Es la investigación por el crimen de María Florencia Morello, ocurrido en 2005, en Santa Fe. La fiscal general Cecilia Vranicich ordenó reactivar la causa al considerar que un registro genético podría servir para identificar al autor.
La Fiscal General de Santa Fe, María Cecilia Vranicich, dispuso la reapertura de la investigación por el homicidio de María Florencia Morello, ocurrido el 6 de octubre de 2005 en la ciudad de Santa Fe. La decisión, formalizada a través de la Resolución RJ n.º 53/2025, revoca la desestimación previa del caso y busca reimpulsar las tareas de esclarecimiento de un hecho que conmovió a la provincia hace dos décadas.
Según informó el Ministerio Público de la Acusación (MPA), la reapertura se sustenta en la existencia de un registro genético que mantiene valor probatorio y podría ser clave para identificar al responsable del abuso sexual seguido de muerte de la joven. Este hallazgo motivó, además, la incorporación del expediente al Programa de Recompensas del Gobierno santafesino.
El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, firmó el pasado 7 de noviembre la resolución que fija una recompensa de 25 millones de pesos para aquellas personas que aporten información útil para individualizar a los autores, cómplices, encubridores o instigadores del crimen. Las denuncias pueden realizarse de manera anónima al 911 o vía correo electrónico al MPA (recompensas@mpa.santafe.gov.ar).
En el mismo acto administrativo, Vranicich reasignó la investigación a la fiscal Jorgelina Moser Ferro, integrante de la Unidad Fiscal de Violencias de Género, Familiar y Sexual (GEFAS), con la intervención del Fiscal Regional de Santa Fe, Jorge Nessier. La Fiscal General también dispuso que el Laboratorio Forense Zona Norte del Organismo de Investigaciones, a cargo de Consuelo Martí, brinde asistencia técnica en las nuevas pericias.
El documento destaca que el perfil genético del agresor, obtenido pocos días después del crimen, conserva plena utilidad para eventuales cotejos en bases de datos provinciales o nacionales. “La información puede resultar determinante si el ADN del autor fuera registrado en el marco de otra causa”, señala el texto de la resolución.
Vranicich mantuvo recientemente una reunión con Blanca Cuatrin, madre de María Florencia, a quien le comunicó la decisión de reactivar la causa. “El MPA mantiene el compromiso de buscar la verdad y de acompañar a las víctimas”, sostuvo la funcionaria, en consonancia con la política institucional de orientación y protección a familiares de víctimas de delitos graves.
En el mismo sentido, la Fiscal General subrayó que, aunque la acción penal pudiera haber prescripto, no se descarta que el autor haya cometido otros delitos en estos años, lo cual podría haber interrumpido los plazos legales. “La eventual identificación del autor de un hecho de semejante gravedad amerita procurar su esclarecimiento ante la ciudadanía y, sobre todo, ante las víctimas”, expresó.
¿Cómo sucedió?
Aquella mañana del 6 de octubre de 2005, María Florencia Morello, una joven oriunda de Calchaquí que residía en la ciudad de Santa Fe para estudiar Arquitectura, fue víctima de un violento ataque camino a su trabajo de moza en un bar cercano a la terminal de ómnibus. Salió de su casa en Doctor Zavalla al 2800, pero nunca llegó a destino. Horas más tarde, una pareja la encontró agonizando en el palier de un edificio, con signos evidentes de violencia: presentaba múltiples heridas, sobre todo en uno de sus ojos. Le habían arrancado la ropa.
Tras el hallazgo, las autoridades fueron alertadas y la joven fue trasladada de urgencia al Hospital José María Cullen. Allí permaneció internada durante cinco días, en estado crítico, hasta que los médicos confirmaron su fallecimiento a causa de las gravísimas lesiones sufridas.
La ausencia de testigos y de registros fílmicos dificultaron la búsqueda del autor o de los autores. La investigación se estancó y el año pasado quedó desestimada.
El informe forense determinó que la causa de muerte fue asfixia, acompañada de golpes, violación, un ojo destrozado, un brazo fracturado y la pelvis rota. “Pensé que había sido un asalto, pero cuando me dieron el informe el mundo se me vino abajo”, expresó con profundo dolor su madre, Blanca Cuatrín, quien desde entonces lucha incansablemente por justicia.
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