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La actividad industrial en la provincia de Santa Fe atraviesa un escenario crítico. Según el último informe de la Fisfe, la producción manufacturera cayó un 14,9% interanual en febrero de 2026 y acumuló una baja de 12,3% en el primer bimestre del año, consolidando una tendencia recesiva que se profundiza desde mediados de 2025.

El dato no sólo refleja la magnitud del retroceso sino también su extensión: el 76% de las ramas industriales registró caídas en su nivel de actividad, lo que da cuenta de un deterioro generalizado. En términos desestacionalizados, la producción también retrocedió 2% respecto de enero y se ubicó en el segundo nivel más bajo desde que comenzó la serie en 2016, solo por encima del piso alcanzado durante la pandemia en abril de 2020.

Entre los sectores más golpeados aparecen la maquinaria agropecuaria (-37,7%), la molienda de oleaginosas (-30,3%), la industria automotriz (-39,1%) y las autopartes (-22,1%), actividades clave en el entramado productivo santafesino. También se registraron caídas importantes en metalurgia (-25,2%), manufacturas de plástico (-10,7%) y muebles (-7,2%). En contraste, sólo algunos rubros lograron mejoras puntuales, como la siderurgia (+8,2%) y los productos lácteos (+7,9%).

El informe identifica tres factores centrales detrás de la crisis: la pérdida de poder adquisitivo de los salarios –que impacta en la demanda interna–, la apreciación cambiaria que reduce la competitividad frente a importaciones y exportaciones, y las altas tasas de interés que encarecen el financiamiento. A esto se suma, según la entidad, un contexto de apertura importadora sin políticas industriales que agrava la situación de las empresas locales.

El deterioro también se refleja en el empleo. A nivel nacional, el trabajo industrial registrado cayó 3,6% interanual en enero, con 42.300 puestos menos, y acumula 23 meses consecutivos de retroceso. En la provincia, desde fines de 2023 se redujeron tanto la cantidad de empleadores como de trabajadores en la industria manufacturera, con bajas cercanas al 6% en ambos casos.

Otro indicador que confirma la recesión es la demanda de energía eléctrica industrial, que se contrajo 14,5% interanual en febrero, con desplomes especialmente marcados en el complejo oleaginoso. A su vez, las exportaciones industriales también mostraron señales negativas: las manufacturas de origen industrial cayeron 19,6% en valor en el primer bimestre, evidenciando una pérdida de dinamismo externo.

En ese contexto, desde Fisfe advirtieron sobre un proceso de “primarización” de las exportaciones, donde los productos primarios ganan peso frente a los industriales, lo que refleja el deterioro del entramado fabril. El panorama, concluye el informe, combina caída de la demanda, costos crecientes y menor competitividad, en un escenario que pone en tensión la sostenibilidad de la industria santafesina.

Autor: admin